EL domingo 13 de Diciembre, 2009, llegamos a la iglesia para dar inicio a la celebracion a Dios, cuando subi al altar me topo con la noticia que la persona que habiamos puesto a dirigir cambió su bendicion a otra persona.
El joven que dirigiría el culto a Dios, me comentó que le avisaron y que El haría la direccion del programa, a lo que no me pareció porque no tenia su programa preparado y todo iba a ser improvisado. Ni modos ; le dije a ver como nos va:
Subio el baterista, tome el piano para acompañar y empezamos, duramos 20 minutos cantando y dejamos el lugar al predicar (yo no predique este dia), escuchamos el mensaje nuy bien explicado por el predicador (1 hora), y despues se levantó las ofrendas de la congregacion. todo parecia normal, pero Yo estaba Enojado, Contrariado porque nada de lo que habia preparado se hizo como lo pensé.
En fin, me dieron el lugar y lo que hice fue despedir a la congregacion (por cierto faltaron mas de 15 familias), y asi como espuma, todo se desvaneció.
Muchos miembros se expresaron aturdidos por lo abrupto de la finalizacion de la reunion, no hubo avisos, no hubo oraciones especiales, no hubo el acostumbrado tiempo que el Pastor dedica para instruir a la iglesia sobre los eventos futuros.
Yo baje del altar , todavia contrariado porque nada habia salido bien (para mi), incluso creo que dejé notar mi incomodidad del momento y platique con la hna que debio de presidir y me dijo estas palabras " Pastor, el altar es algo serio para ocuparlo y yo no me sentia bien para dirigir", a lo que afirmé y le dije que tiene razon todos los que participamos debemos de estar al 100% en nuestra ministracion porque de lo contrario todo sale mal.
La aconsejé qué hacer para la próxima vez que la pusiera en el programa, porque el pastor conoce quien puede dirigir y quien no debe hacerlo aunque tenga todo el deseo .
En fin, el asunto no paso a mayores, sin embargo considero que a veces es mejor no participar de las cosas del altar cuando estamos contrariados. y prever que las cosas salgan mejor porque estamos sirviendo a un Dios que merece lo mejor en todo sentido.
Estoy claro que no depende de uno la bendicion de Dios, sino que El ya envio la bendicion a la iglesia, y la recibe quien realmente desea tenerla, estemos molestos o contentos El dará su bendicion porque es DIos.
Etiquetas: david, gamboe, reflexiones, sermones
Compartir
Facebook
-
▶ Responde a esto